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Impacto que nos impactó el corazón

Tecnología Eduactiva
IMPACTO QUE NOS IMPACTÓ, PERO EL CORAZÓN

Por Alberto Esquivel Villar

¿Cuál es el impacto que ha tenido la tecnología en el ámbito educativo? La respuesta es muy vasta y compleja. Incontestable del todo por ahora. Tal parece que en la primera década del tercer milenio, aún no se puede evaluar con certeza el impacto que han tenido las recientes innovaciones tecnológicas aplicadas en el ámbito educativo. El asunto es harto complicado, toda vez que en los últimos tiempos los avances técnicos y tecnológicos suceden con una rapidez que no deja de asombrarnos. Resulta que aún no se asimila una nueva tecnología cuando otra ya está comenzando a desplazarla. El gis-pizarrón, plumón-pintarrón, plumón-rotafolios, radio-grabaciones-transmisiones, video-televisión; así como el proyector de acetatos-diapositivas, entre otras, son tecnologías que aún coexisten en el campo educativo y se utilizan como instrumentos didácticos, en muchas ocasiones a la par de la computadora-software-hardware e internet-redes. Al respecto, la extraordinaria posibilidad de disponer de un inagotable cúmulo en la súper carretera de la información, presenta un nuevo campo de análisis y de estudio, el infoconocimiento, “una superposición o poca distinguibilidad entre información y conocimiento” (Lion, 2006:51).

De nuevo la pregunta: ¿Cómo impacta e impactará todo lo anterior en la educación? De un juicio e hipótesis a priori, se podría suponer que dichas tecnologías utilizadas parecen poseer la capacidad de enriquecer significativamente la enseñanza, el aprendizaje y la gestión escolar. Sin embargo, aún no sabemos exactamente cómo hacerlo y debemos generar las experiencias de pequeña escala que nos aproximen a respuestas satisfactorias. Para que las tecnologías se conviertan en un soporte educacional efectivo: “se requerirán complejos procesos de innovación en cada uno de los aspectos de la escolaridad, incluyendo el sentido de ésta, el currículo, la pedagogía, la evaluación, la administración, la organización y el desarrollo profesional de profesores y directores”(Trahtemberg, 2000). Cierto, aún queda mucho por aplicar y evaluar.

En una valoración elemental, las tecnologías aplicadas a la educación, confrontan al profesorado y se convierten en factor de aprendizaje por el más o menos dominio que se debe tener de ellas para su uso.

Bajo este contexto, en México el Secretario de Educación Pública, Reyes Tamez Guerra, ha dicho que: “en el país estamos convencidos de la importancia de fortalecer el mayor uso de las tecnologías, pero bajo un modelo académico que permita a los estudiantes, al mismo tiempo, su utilización y la mejora de la calidad en el aprendizaje”. En este tenor, la administración encabezada por Vicente Fox Quezada impulsó el equipamiento de 815 mil aulas de educación básica en el país, a través del programa Enciclomedia. Esta tecnología educativa, orgullo de la saliente administración, podríamos interpretarla como un terrible fracaso, pues además de costosa (20 mil millones de pesos) y marcar mayor inequidad de uso en recursos (entre quienes la poseen y los que prácticamente toman clases de bajo de un árbol), no representó un aumento en la calidad educativa en la nación. En el último reporte de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), con fecha 31 de julio del presente año, tenemos que México ocupa el último lugar en calidad educativa entre los países. Un documento elaborado conjuntamente con el Instituto Nacional para la Evaluación Educativa (INEE) asienta que en nuestro país la población entre 15 y 64 años tiene un nivel escolar de 7.9 grados, casi cuatro grados menos que las naciones desarrolladas.

De tal manera, podemos decir que, al menos en México, el impacto de una tecnología aplicada a la educación, es todo un impacto, pero al corazón, no es posible que haya tanta ineficacia e ineficiencia en la planeación e instrumentación de ciertas políticas públicas en la educación, como la Enciclomedia. Habría que evaluar sus contenidos y demás, de manera específica, cierto, pero a juzgar con la indiferencia y falto de tino en diversos aspectos en la educación nacional, se aprecia un sexenio de fracaso en este ámbito, bajo la gestión de un secretario, que eso sí, se dio la gran vida y viajó y viajó, todo con cargo al erario público. Esto sí es de gran impacto.

Fuentes
LION, C. (2006). Imaginar con Tecnologías. Reflexiones entre Tecnologías y Conocimiento. Ed. Stella. La Crujía Ediciones. Buenos Aires.

TRAHTEMBERG, León. (2006). Revista Iberoamericana de Educación. Número 24. Septiembre-Diciembre 2000. El impacto previsible de las nuevas tecnologías en la enseñanza y la organización escolar. En: http://www.rieoei.org/rie24a02.htm. Consultada el 6 de noviembre de 2006.

http://www.sep.gob.mx/wb2/sep/sep_Bol2560903. Consultada el 6 de noviembre de 2006.

http://www.oecd.org/dataoecd/23/32/37216226.pdf. Consultada el 7 de noviembre de 2006.

Usos, ventajas y desventajas de las computadoras en la educación

Usos, ventajas y desventajas de las computadoras en la educación

Por Alberto Esquivel Villar

El empleo de las computadoras en sus diversas aplicaciones en la educación, tanto instrumento didáctico, como medio con diversas señales (sitios, localizadores, blogs, foros, textos, videos, fotos, correo electrónico, etc.) que ofrecen información y es vía de contacto, no representa ninguna desventaja per se en el ámbito educativo; por el contrario, en sí mismas las computadoras, para quien las quiere utilizar, son el primer objeto de estudio del educador.

Sin embargo, para el profesorado, el uso de las computadoras en ocasiones sí representa cierta desventaja, sobre todo para aquellos docentes que tiene más años en ejercicio (y de vida), pues tienen frente al uso de ellas y los servicios que facilita, un gran reto. En principio, la “traba” generacional les impide acercarse. Siempre existe un temor natural a lo nuevo. Además de ello, resulta que en muchas ocasiones, los propios alumnos pueden ser más capaces de dominar los sistemas de cómputo, que avanzan día con día. Esto genera, quizá, inseguridad en los mentores. Es habitual la falta de planes de capacitación y asesoramiento a los docentes, la escasa provisión de equipos e infraestructura en las escuelas, así como el deficiente apoyo al mantenimiento de los mismos (Martínez, et all, 2001).

La desventaja se configura, pues en la dificultad por parte de muchos profesores a acceder a infinidad de contenidos (actuales y de vanguardia) y a la utilización de las nuevas tecnologías de la educación.

Otro aspecto que surge en el aula dotada de la infraestructura computacional máquina por alumno (que habría que investigar para determinar el verdadero impacto en el aprendizaje), es la dificultad en el control tradicional ejercido por el docente en el interior del salón; pues la disposición de una gran cantidad de canales a través de las computadoras hacen que los estudiantes no sigan de manera puntual las actividades que planeó el docente. Por ejemplo, en algún caso el profesor puede indicar a sus estudiantes el acceso a algún sitio para el desarrollo de determinada labor: sin embargo, de manera simultánea los estudiantes podrían estar accesando a juegos, chats y otros contenidos disponibles en la red; incluida la música con la que podrían contar con audífonos. Se podría suponer, en primera instancia que esos alumnos no aprenden cabalmente; sin embargo, quizá por razones generacionales, estos estudiantes se han habituado a atender de manera simultánea distintas tecnologías. Aquí hay otro problema que atender, para determinar qué tanto esto es una desventaja en el contexto educativo, que no sólo implica información sino también formación (valores y actitudes, por ejemplo).

En términos generales, para hacer a la computadora una alidada en la educación, primero que nada el docente debe estar abierto a comprender y utilizar esta tecnología; pues sus usos son diversos; no son la panacea, pero es un recurso paralelo a otras actividades académicas mediadas por el pizarrón, pintaron, rotafolios, tarjetas, cartulinas, proyector de acetatos y diapositivas.

A través de la computadora el docente tiene acceso a un mundo de información, la cual deberá aprender a buscar, seleccionar y jerarquizar; primero él y luego compartirla con sus alumnos (aunque a veces habrá quien ya sepa el proceso). De igual forma, tiene la posibilidad de imágenes, videos, audios, grabaciones, animaciones, softwares, blogs; en fin, toda una amplia gama de recursos, que acordes con su creatividad, materia y objetivos educacionales puede aplicar. Se requiere entonces, además de “perder el miedo”, la disposición de la tecnología (lo que está limitado a ciertos sectores), una capacitación constante para el dominio de esta tecnología, y la implementación y desarrollo de estrategias y tácticas educativas en beneficio tanto del docente, como del educando; en donde se incluyan aspectos del saber que, cómo y para qué. Aún falta mucho por recorrer en este largo camino (en particular en la educación pública de México), pero el docente claro de su misión deberá tomar conciencia de que el conocimiento y aprendizaje implica todo aquello que tiene que ver con la circunstancia histórica, y ello, incluye también a la tecnología.

Fuentes

Martínez, Vital Rubén Dario, et all (2001). La computadora y las actividades del aula: algunas perspectivas en la educación general básica de la provincia de Buenos Aires. Revista electrónica de Investigación Educativa Vol. 3, Núm. 2. En http://redie.uabc.mx/vol3no2/contenido-vidal.html#Resumen. Consultada 30 noviembre de 2006.

EDUCACIÓN A DISTANCIA: ¿APRENDIZAJE? Y ¡NEGOCIO!

EDUCACIÓN A DISTANCIA: ¿APRENDIZAJE? Y ¡NEGOCIO!

Por Alberto Esquivel Villar

Internet ha tenido un crecimiento, a pasos agigantados, en sus aplicaciones a diferentes disciplinas, actividades y procesos. El rubro educativo no ha sido la excepción, tal es el caso de la educación a distancia; la cual es hoy una fuerte tendencia, alternativa a la educación presencial; resultado del surgimiento, usos y posibilidades de las tecnologías informáticas ¿Hacía dónde va la educación con el uso de éstas, las llamadas tecnologías de la información y la comunicación (TIC)?

La respuesta es compleja. En este texto nos ocuparemos, en términos muy generales, de la educación a distancia como una tendencia (fruto de la tecnología) ya instalada en México, sus posibilidades en el proceso enseñanza-aprendizaje y la beta de negocio que se abre con ella.

Se entiende que la educación a distancia es una modalidad en la que los estudiantes no asisten físicamente a ninguna aula. Comúnmente, se envía al alumno por correo el material de estudio: textos escritos, videos, cintas de audio, CD-Roms y éste entrega, por la misma vía, las tareas a solicitud del programa. Se utiliza también el correo electrónico y otras posibilidades que ofrece internet, como las aulas virtuales. Al aprendizaje desarrollado con las nuevas tecnologías de la comunicación se le llama e-learning. En algunos casos, los estudiantes deben o pueden acudir a algunos despachos en determinadas ocasiones para recibir tutorías, o bien para evaluaciones. Existe educación a distancia para cualquier nivel de estudios, pero lo más usual es que se imparta para estudios universitarios y de posgrado.

Ante las innovaciones aplicadas a la educación se encuentra la enseñanza presencial en su dimensión tradicional, en donde el uso de las modernas herramientas y posibilidades que da la tecnología, es todavía una fuerte resistencia que poco a poco, y al paso del tiempo, irá cediendo. Aunque para la educación pública en México, en virtud del retraso en todos los órdenes, será más tarde que temprano. Recordemos de paso, por ejemplo, que las enciclomedias, orgullo del gobierno foxista, no representaron ni la cobertura, ni una mejoría en contenido y aprovechamiento en las aulas. Lo único que se logró fue mayor inequidad: salones de clase con pantalla electrónica, frente a estudiantes tomando clase prácticamente debajo de un árbol.

Actualmente, según un especialista de la Escuela de Graduados en Educación de la Universidad Virtual del Instituto Tecnológico de Monterrey, Jaime Ricardo Valenzuela González, son pocas las instituciones de educación superior que cuentan con una infraestructura sólida para ofrecer programas serios de e-learning. Muchas universidades, agrega, están incursionando en este terreno, pero proporcionalmente son pocas las que ofrecen programas virtuales en relación a todas las instituciones de educación superior que existen en el país.

La educación a distancia rompe con ciertos paradigmas, primero con el profesor frente al alumno; como modelo, relación humana y facilitador del conocimiento. Ello, da lugar a una polémica, me parece ya superada. En la educación a distancia una “máquina” interactuando con el alumno, en donde se pierden aspectos formativos y se ponderan, en mayor medida, los informativos.

Por otro lado, la educación a distancia (o semipresencial, en algunos casos), frente a la educación presencial implica una gran acción del discente. Allí está uno de los grandes retos. Se requiere que el alumno rompa con otro paradigma: no asistir, convivir, y compartir el espacio con sus iguales, docentes y autoridades. De tal suerte que en la actividad discente hay una gran responsabilidad: tomar iniciativas a partir de una serie de instrucciones y tareas a realizar sólo. Si nos atenemos a los resultados presentados en un estudio de la Universidad de Extremadura en España, en donde se refleja la actividad discente en un sistema presencial, el reto se vuele aún mayor. Se informó que el 62% de los alumnos no tienen la preparación básica que les permita seguir adecuadamente las explicaciones en clases; la mayor parte de ellos corresponden a los alumnos de 1º y 2º curso. Referente a la asistencia a clase, al 41% de las clases que se imparten, asisten menos del 50% de los alumnos, y de los que asisten, menos de la mitad de los alumnos llevan la asignatura al día; este proceder conlleva la baja participación de los alumnos en clase, el 7% ninguna participación y el 61% poca participación, lo cual pone de manifiesto la dificultad de implantar una adecuada evaluación continua, como se pretende en los nuevos planes para una convergencia europea, cuyo éxito depende de la capacidad de los alumnos en someterse a la disciplina de estudio diario. ¿Qué pasaría con estos alumnos en un sistema de educación a distancia? Fracasarían, sin duda.

Respecto del negocio que posibilita la educación a distancia habría que partir de la esencia económica, sin duda, potencialmente ésta tiende a ser un extraordinario negocio al amparo de la educación privada, por la dinámica de relación costo-beneficio. Al contrario de la infraestructura de la educción presencial, la educación a distancia no requiere de grandes instalaciones y mayor personal para facilitar los recursos y servicios necesarios; es decir, la inversión tiende a ser menor en costes frente a las instalaciones y demás insumos fundamentales en la educación presencial.

Se sabe, sin tener la precisión del dato, que el Tecnológico de Monterrey es una de las instituciones con un desarrollo importante en estas innovaciones en nuestro país y que ofrece estudios en línea, los cuales superan su costo en decenas de miles de pesos. Hay otros ejemplos interesantes, que son representativos en cómo esta tendencia está creciendo y deja y dejará, conforme se avance, grandes dividendos. Tal el caso de la Universidad del Claustro de Sor Juana, la cual oferta seminarios de titulación para egresados de Ciencias Humanas (duración 15 semanas) con un costo total de 14 mil 800 pesos. La Escuela de Extensión en Chicago pone a disposición de la comunidad una serie de diplomados de educación a distancia de la UNAM: costo inscripción anual, 30.00 dólares estadounidenses, gastos de conexión de 100 dólares estadounidenses, más el costo del diplomado elegido (no se especifica).

Como se aprecia, la educación a distancia es un muy buen negocio y puede ser tan efectivo como el alumno lo quiera y pueda; aunque desde mi punto de vista se pierde mucho el contacto humano, la cercanía con la que se establecen, en otra dimensión, relaciones trascendentes, y además, se construye el trabajo académico colaborativo. Sin embargo, la escuela o sistema educativo no hacen al alumno. De tal suerte, que siempre la actividad discente, tendrá la última palabra.

Fuentes

Álvarez, Martínez Pedro (2006). Tribuna; Actividad discente: la cara oculta de la Universidad. Periódico el País.com. En: http://www.elpais.com/articulo/educacion/Actividad/discente/cara/oculta/Universidad/elpepusocedu/20050606elpepiedu_8/Tes (Consultada 4 de enero de 2007).

Sangrá, Morer Albert (2002). Edutec. Educación a distancia, educación presencial y usos de de la tecnología: una tríada para el progreso educativo. Revista Electrónica de Tecnología Educativa Núm. 15./mayo 02. En:
www.edutec.rediris.es/Revelec2/revelec15/albert_sangra.htm. (Consultada 4 enero 2007)

Universidad del Claustro de Sor Juana. Sitio WEB: www.ucsj.edu.mx/distancia/index.htm. (Consultada el 7 de enero de 2007).

Universidad Nacional Autónoma de México. Sitio WEB: www.unam.mx/enlinea/enlineap/Documenta/perspect.html (Consultada 4 de enero de 2007)

Valenzuela, González Jaime Ricardo (2005) “En México, el impacto de la educación virtual aún es reducido”. Revistata electrónica e-learning de América Latina. Año 3 - Número 59. En: http://www.elearningamericalatina.com/edicion/agosto1_2005/tr_2.php (Consultada 3 de enero de 2006).